lunes, 29 de junio de 2009

La afrodescendencia en el Pacífico de Nicaragua: mitos y realidades.

Es evidente la condición de la Nicaragua actual como país multiétnico. En el territorio habitan desde descendientes de la población autóctona amerindia, criollos blancos, mestizos indohispanos; población negra de origen africano, mulatos y las entremezclas de todos los tipos mencionados. Sin embargo la falta de estudios tanto antropológicos como históricos tiende a generar confusiones y tiene como resultado la ligereza de algunas afirmaciones. Dentro de esta lógica no existe un estudio de las proporciones de cada agrupación y su nivel de mezcolanza, periodo de tiempo en que este proceso se vino configurando, hasta dar como resultado el universo multicultural que hoy ostentamos.

La población en el Pacífico-Centro Norte

Este se puede describir “grosso modo” de la siguiente manera, en el Pacífico- Centro-Norte : una minoría de blancos (principalmente descendientes de españoles), mayoría de mestizos con alta proporción de indígenas, alguna población indígena que se reconoce como pura finalmente una minoría de origen africano y asiático. Estas últimas entremezcladas con las anteriores no llegaron a conservar una cultura propia asimilando la cultura mestiza del indígena y europea. En esta misma dirección es válido anotar que se encuentran fenotipos de distinta tonalidad y forma: desde mestizos que pasan como blancos(en menor grado); en los que se acentúan los rasgos indígenas(la mayoría) y pasan como indios; y los “ni te entiendo” (una proporción considerable) que tienen de todo (blanco, indígena, pringue africano etc.) un poco.

La población en las regiones Atlánticas

En lo que denominamos Regiones Atlánticas por el contrario, la población se divide en etnias que aún conservan puros los rasgos básicos de su cultura original como la población misquita suma, rama y la población criolla negra y mulata de cultura anglófona, aunque es válido hacer la salvedad de que no se puede hablar de pureza de genotipos con respecto a ciertas etnias. Ejemplo en la etnia misquita hay un grupo que se reclama como indios puros y por otro lado los zambos mezcla de indígenas y negros; los que reclaman ser afrodescendientes son también producto de mestizaje de negros con europeos (principalmente ingleses), a lo que se puede agregar la entremezcla de todos incluida la minoría asiática. En esta dirección hay etnias como los mayagnas que reclaman, tanto pureza cultural como étnica.

Las Confusiones

Muy recientemente se dio a conocer por parte del escritor Sergio Ramírez “El Tambor olvidado” el autor presenta distintos aspectos de la cultura negra que según el subyacen en el universo colectivo del Pacífico nicaragüense y que han sido omitidos por los estudiosos. Sin embargo el rescate de esta parte de nuestra cultura no significa que se debe sobre dimensionar sobre la base de especulaciones. Por ejemplo Kühl nos habla de un rápido crecimiento de la población mulata en el siglo XVII que quizás sin pretenderlo da la impresión de que rebasó a las demás etnias. Si bien es cierto la traída da de población negra como mano de obra sustituta de la población indígena a la América colonial fue un hecho histórico indiscutible, esto no fue la misma situación para todas las regiones.

En el área del Caribe español en donde la población indígena fue diezmada en su totalidad se importó mayor cantidad de esclavos constituyendo estos últimos además de la principal fuerza productiva, uno de los principales ingredientes demográficos. Esto se puede observar claramente en los tiempos actuales en las poblaciones de países como Cuba y República Dominicana, además de ello las costumbres e idiosincrasia están profundamente marcadas en lo que se denomina cultura afro-caribeña.

Mas en el caso de otras regiones como Mesoamérica y Sudamérica, la población indígena aunque diezmada siguió siendo mayoritaria por tanto la principal fuerza productiva y como lo reafirma en su estudio Romero Vargas –en el caso de Nicaragua- hasta logró recuperarse del desgaste demográfico durante la dominación española..Por tanto el ingrediente básico del mestizaje va a ser el español y el indígena con predominancia del último por su carácter mayoritario. Lo que es mas, en territorios como Guatemala y Perú se conservaron además de la pureza racial, los rasgos básicos de su cultura como los idiomas nativos.

La población de origen africano no fue mayoritaria en Nicaragua

La traída de población africana a estas regiones -a como lo comprueban la fuentes- se hizo principalmente para realizar de ciertos tipos de actividades entre las que se pueden señalar el procesamiento del añil y labores domésticas, por lo que no se requirió relativamente de grandes cantidades. En el caso del Pacífico de Nicaragua se dio principalmente en el siglo XVIII, y los dos núcleos de población negra esclava se ubicaron en Nandaime, Granada y en El Obraje (Belén) de Rivas. Pero además en buena parte de los casos no se trataba de negros puros, debido que se compraban en Panamá y en Jamaica, es decir, a intermediarios que no traían esclavos (negros y mulatos) propiamente del África sino de las mismas posesiones del Caribe. Otras pequeñas cantidades se distribuyeron en Haciendas y propiedades del Occidente y Las Segovias.

El vínculo directo del hacendado criollo de origen español sobre todo en la actividad doméstica propició el origen de un nuevo híbrido: el mulato quien vino a sumarse al mestizo mayoritario que ya señalamos. Los mulatos y negros en minoría y dispersos no llegaron a constituir núcleos cohesionados aún cuando en algunos tipos de ocupación se les ubicó juntos como fue el caso de las milicias pardas en las fronteras del dominio español. Otro elemento de agrupación fue el de los barrios de mulatos como el San Felipe de León. Es notorio según las fuentes de que la mayoría de los negros y mulatos traídos al territorio venían más varones que mujeres por lo que los mismos se unían a féminas mestizas e indígenas.

Pero aún, estas relaciones estaban restringidas, porque la Corona española dictó disposiciones para impedir el ingreso de mestizos y otros elementos ajenos al mundo de las comunidades. Estas fueron con el objeto de evitar en lo posible uniones maritales (y de hecho) de mestizos blancos y pardos con los indígenas ubicados en pueblos de indios y sometidos al sistema tributario, la mezcla racial como es lógico podía entrar en deterioro del mas importante ingreso de la Corona..

Esta política tuvo los efectos relativamente deseados por sus promotores, porque en una tasación de tributos realizada en los años de 1662 y 1692, se observa que las uniones matrimoniales entre la población indígena era principalmente endogámica y de escasa mezcla con otras razas de un total de 6.314 adultos de ambos sexos de 29 comunidades tan solo se registran 69 matrimonios fuera de las mismas de en proporción estos correspondían 35 mestizos, 24 mulatos 9 negros y 1 zambo. Otro elemento de información es la tesis del Dr. Romero quien asegura que en 1776 los ladinos (incluidos los mulatos) eran el 17% del total de población contra un 78 % de indígenas y un 5 % de blancos, un poco mas hacia acá entre 1810 y 1813 la variación es de un 23 % de ladinos, un72 % de indios y el mismo 5 % de blancos. En 1870 Levy calculó un 55 % de indios un 4.5 % de blancos, un 40% de mestizos y un 4. 5 % de negros. Con independencia de la diferencia de las estimaciones notamos que primero hay coincidencias numéricas y porcentuales que demuestran el peso mayoritario de la cultura mestizo- indígena –española; y segundo que estas valoraciones que son producto de estudios mas serios contrastan totalmente con un informe que ha causado la confusión en algunos escritores, tal como fue el del último gobernador español de Nicaragua, Manuel González Saravia quien en 1820 basado en un calculo -cuyo contenido carece de fundamentos- llegó a estimar que la población mulata del país era de un 87 % Lo cual es totalmente anacrónico y carente de veracidad con respecto a informes, estudios anteriores y posteriores a este año que si están debidamente sustentados.

En síntesis, los mulatos y en minoría los negros estuvieron limitados en torno a mantener las raíces originales del de sus antepasados, primero por la escasa cantidad que fue traída al territorio, a lo que se agrega su dispersión porque que al mezclarse con mestizos e indígenas asumieron la cultura de estos y no pudieron por tanto posibilidades de crear las grandes concentraciones que se dieron en el Caribe. Esta apreciación es evidente en los tiempos actuales, cuando no se observa en lo absoluto ningún indicio de prácticas de origen africano en la danza, los cantos, en el sistema de creencias religiosas, como es el caso de la “santería” ampliamente practicada en las Antillas, ellos (los mulatos) asumieron el universo mágico-religioso del mestizo y del indígena sin mayores aportaciones de su parte. En el léxico tan solo se pueden rescatar algunas denominaciones en la dieta como las palabras “mondongo y pindongo” esta última para designar a un producto del mestizaje indohispano del Pacifico: el nacatamal.

Los viajeros describen los famoso “fandangos” una especie de danza popular, que por la descripción que hacen de sus movimientos y expresiones, posiblemente tenía raíces o entremezclas mulatas, lamentablemente ante la persecución de las autoridades civiles y religiosas, que la consideraban inmoral, este tipo de baile se extinguió en la segunda mitad del siglo XIX..Hay además productos de nuestros platos típicos como el “vaho” que sospechosamente pueden ser de orígenes también mulatos, y mejor dicho mulatas por el involucramiento de algunas féminas mulatas en las labores domésticas en los núcleos productivos señalados, pero hay que someter estas suposiciones a su debida comprobación.

Una de las confusiones que pueden llegar tener a algunos escritores puede ser la denominación muy generalizada de “negro” para designar indistintamente a cualquier persona de color cobrizo y que se aplica aquí en el Pacífico principalmente a los descendientes de la población autóctona, en tanto resulta ser una expresión menos ofensiva que llamarle “indio” o “india” . Por tanto los “cristos negros” que rescata el escritor Sergio Ramírez pueden ser mas mestizos y mas indígenas que mulatos y negros, la denominación mas usual para los que presentan evidentes rasgos africanos ha sido (y es) mas la de “moreno” o “negrito”. Otro hecho que puede llevar a conclusiones erróneas, es, que dada la relación que existió en las actividades domésticas entre amos blancos y esclavas mulatas, facilitó la mezcla entre ellos llegando incluso a darse algunos matrimonios dando origen a descendientes cuarterones que combinaban el color blanco o canelo de su piel con evidentes rasgos negroides.

De allí de que viajeros como Squier notaron rasgos mestizos o “sarracenos” en algunos de los integrantes de familias criollas ricas que pasaban como blancos. Si bien esta práctica pudo haber ocasionado alguna variación genotípica en una parte ínfima del 5 % de los criollos blancos, no se debe de generalizar a la mayoría de la población descendencia indohispana donde el mencionado pringue africano tuvo históricamente la tendencia a ser absorbido.

Conclusiones

1-Hubo presencia de población negra de origen africano durante el periodo colonial pero fue insuficiente como para como para alterar la composición étnica y cultural que existía en el Pacífico – Centro de Nicaragua.

2-La mayor parte de la población siguió siendo indígena y hasta el siglo XIX se siguió identificando como tal hasta la desintegración de la mayoría de las comunidades indígenas a fines del siglo XIX e inicios del XX. En el mismo mestizaje señalan algunos especialistas que el 90% de la población nicaragüense tiene sangre indígena aún cuando pesen en mayor o menor grado otros ingredientes étnicos incluido el pringue africano y la proporción europea.

Bibliografía básica citada y consultada.

*Rafael Casanova Fuertes. Historiador de la Sala de Investigadores de la BBCN.

sábado, 6 de junio de 2009

La persecución al EDSN tras la muerte del Gral. Sandino.


Por : Rafael Casanova Fuertes (*)

Con la retirada de los marines y los acuerdos de paz en febrero de 1933, entre el Gobierno de l Presidente Sacasa y el Gral. Sandino, la naciente Guardia Nacional, imposibilitada de batir a las tropas del EDSN en la guerra antiintervencionista, empezó a elaborar distintos planes para tratar de liquidar físicamente a Sandino y lanzar una ofensiva contra sus fuerzas aprovechando que tras los mencionados pactos, estas quedarían desarmadas. En otras palabras se trataba ejecutar una cobarde ejecución masiva y selectiva, además del asesinato del héroe. En este afán estaban coludidos el Jefe director de la GN Somoza García y el embajador norteamericano Arthur Bliss Blane.

En sus memorias el ex –Teniente I Abelardo Cuadra recuerda que a pocos días de firmado el armisticio en febrero cuando se encontraba de servicio en el Capitán GN Gabriel Castillo le solicitó 15 guardias para aumentar el contingente que atacaría y asesinaría a Sandino en el campamento de Saraguazca, Castillo (quien recibía órdenes inmediatas de Rigoberto Reyes y este a su vez de Somoza) fracasó en su intentona criminal al ser repelido por los custodias del campamento sufriendo numerosas bajas efectivas y el mismo resultó con una herida en el rostro.(1)
En los documentos oficiales de la época (tales como los informes anuales de la Guardia Nacional ubicados la sección de Patrimonio de la Biblioteca del Banco Central) es abundante la descripción sobre las operaciones de la GN contra las fuerzas de Sandino preparadas desde antes del 21 de febrero de 1934. Todo esto en contraste con la posición de los mandos e integrantes del EDSN que respetuosos de los acuerdos aguardaban confiados los resultados de las conversaciones de Managua. Las descripciones, además de acomodadas a la versión de la GN, demuestra que estos desconocieron totalmente los acuerdos del 2 de febrero de 1933 razonaron como que estaban en posición beligerante contra otro ejército, por tanto no iban a permitir el cumplimiento de los acuerdos Sacasa – Sandino realizados en la misma fatídica noche del 21 de febrero.

En el informe de 1933- 1934 narran entre otras cosas las siguientes: el ataque de una patrulla GN en Las Pilas León a un grupo de “bandoleros” el día 8 de febrero de 1934 en este reportan dos bajas sin sufrir ninguna la GN. Es notorio de que esto se dio 13 días antes del 21 de febrero. Pero la operación más connotada y preparada con mucho cuidado y tiempo de antelación fue el ataque a Wiwilí. El 27 de febrero según los mismos informes a las 10.00 p.m., un contingente de centenas de guardias al mando del Coronel Rigoberto Reyes atacó por sorpresa el campamento, informan de 22 muertos de no haber sufrido ninguna baja, sin detallar por supuesto de que la mayoría de las bajas eran mujeres y niños porque salvo el resguardo de 100 hombres armados el resto del campamento eran campesinos desarmados y familiares (niños y mujeres) de los soldados y oficiales del EDSN. Los mismos informes nos hablan claro de esto el 1° de abril tras un combate en Wuina, fueron hechas prisioneras 3 mujeres incluida la esposa del Gral. Umanzor ; en un combate el 10 de abril en Caño Guiso mueren el General sandinista José lagos dos soldados y dos mujeres.(2) Hasta agosto de este año los reportes oficiales GN están llenos de datos de esta labor de “limpieza” en las montañas segovianas.

La contraposición de otras versiones como la del ex GN Edmundo Delgado nos indican que la misma fue hecha al estilo de sus maestros la marinería yanqui, quienes durante la intervención asesinaban indiscriminadamente a los prisioneros sin importarles de que se tratara de mujeres niños etc. En este mismo reporte se dice de que el 1° de mayo de este mismo año iban a recibir las armas que serían entregadas por el coronel Abraham Rivera pero estas en manos de un subordinado, Coronado Maradiaga sirvieron emboscar a la patrulla GN, al mando del Capitán Callejas. La GN al responder el fuego causó dos muertos a los “bandoleros” entre ellos al propio Rivera “la Guardia” como sucedió la mayor parte de las veces “no tuvo bajas”.(3)

El relato de Delgado un implacable perseguidor de la gente de Sandino y que hasta su muerte no dio ninguna muestra de arrepentimiento, es totalmente distinto “Como dos o tres meses después de la muerte de Sandino, cuando apresaron al Coronel Abraham Rivera un pequeño grupo de cómo de seis personas ( a excepción de Rivera, todas mujeres) fue asesinado por la guardia nacionales en un lugar que se llama Playa Hermosa, a la orilla del Río Coco entre Wiwilí y la desembocadura del Río Poteca”. Sigue diciendo en su relato el Ex – GN que en este grupo los guardias se ensañaron con la joven Angelita Gonzáles a quienes ellos, atribuían haber sido la compañera de vida del Gral. Sandino en el campamento de Wiwilí.(Matagalpa1984 p.188).(4)

En síntesis el coronel Rivera quien logra escapar de la celada criminal del 1° de mayo, días después se rinde para proteger la vida de los (las) civiles y confiando quizás en las garantías que exacerbadamente ofrecían los mandos GN –y se jactan de ofrecerlas en los documentos- se entregó pero de todas maneras fue asesinado junto al resto de acompañantes. Igual suerte corrieron en distintas circunstancias sandinistas que estaban alejados del campamento haciendo vida normal con sus familiares o presos arbitrariamente como el caso del General José León Díaz sacado de la cárcel de Ocotal para ser ejecutado en los alrededores de este población ; el Coronel Marcial Rivera muerto en septiembre de 1936 (Informe de la GN de 1936 – 1937). Nunca se supo exactamente la cantidad exacta. incluso hasta los nombres de los victimados en esta cacería criminal que se prolongó hasta la década de 1960. En lo adelante los sobrevivientes del EDSN tuvieron entre sus alternativas: vender cara su vida en caso de ser localizados, retirarse y resguardarse en territorio hondureño o permanecer en lo mas profundo de las zonas montañosas del país como fue el caso de Pedro Altamirano quien permaneció hasta su muerte a traición en 1936 entre Las Segovias y la Costa Atlántica.


Los autores de estos hechos según esta misma fuente el coronel Rigoberto Reyes y el mayor Alberto Baca sobredimensionaron y se jactaron de los crímenes porque así “a la guardia le iban a tener miedo”(Matagalpa, Honduras Industrial. Tegucigalpa 1984 p.261), el tiempo le dio la razón a la afirmación de estos oficiales, porque uno de los mecanismos que sostuvieron al a dictadura somocista fue el terror criminal implantado por la Guardia Nacional desde la noche fatídica del 21 de febrero de 1934 hasta julio de 1979.

En la aclaración de estos hechos es valioso el uso de estas fuentes por su carácter primario siempre y cuando su explotación este sometida a la crítica y su comparación con otros documentos también de carácter primario.

Citas Bibliográficas.
1-(Cuadra, Abelardo Hombre del Caribe. San José C.R. EDUCA,1981 p.96-97).
2- Informe Anual de la Guardia Nacional de Nicaragua. Durante el año fiscal del 1° de octubre de 1933 al 30 de setiembre de 1934.p. 211-212.
3-ibidem p212-213
4- Matagalpa ,Juan (seudónimo de Edmundo Delgado) Sandino .Los Somoza y los Nueve Comandantes. Honduras Industrial S. A.1984 p.188

(*Historiador de la sala de Investigadores de la Biblioteca del Banco Central de Nicaragua



lunes, 1 de junio de 2009

EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO EN RIVAS

El Movimiento Revolucionario en Rivas.
Rafael Casanova Fuertes
(Primera de dos partes)

La publicación en el número anterior ( Nº91 ) de un fragmento de “Los Apodos”, un trabajo en proceso de publicación provocó distintas reacciones. Entusiasmo en algunos ex - protagonistas de las luchas sociales que se dieron en los años setenta que nos llamaron para agradecernos el haberlos mencionados por primera vez en un medio de difusión. Hubo también algunos jóvenes que nos expresaron la necesidad de conocer mas sobre hechos que para ellos son desconocidos, en tanto no habían nacido para la época y que algunos de la generación anterior les cuentan solo vaguedades.

Nosotros, no estamos en este momento, en capacidad de satisfacer de forma total esta demanda por distintas razones, el tiempo y el espacio de hecho, nos limitan pero vamos a tratar de presentar algunos aspectos generales de estas vivencias con ella además de dar a conocer a las actuales generaciones queremos hacer un modesto homenaje a todo una serie de luchadores que entregaron su juventud, su energía y hasta su vida por las transformaciones políticas y sociales que demandaba la sociedad en aquellos años. En particular queremos dedicarlo a Carlos Lara Tijerino fallecido hace pocos días. Válido es aclarar, que es la versión unilateral de un participante y testigo de la parte que le tocó vivir, hay otras situaciones y acontecimientos en otras etapas, que deben ser rescatados por otros participantes, a quienes animamos a seguir aclarando esta parte de la historia.

En lo personal quiero dejar claro, que las presentes líneas son tomadas esencialmente de un manuscrito que escribí en 1987. Los motivos que me impulsaron a hacerlo fueron entre otros los siguientes: La muerte violenta de algunos compañeros, que me señalaban tanto mi experiencia profesional, así como el haber tenido algunas responsabilidades políticas en el Departamento de Rivas( en los años setenta), como el indicado para hacer el rescate. Su muerte y algunos riesgos que corrí en la defensa de la Revolución me comprometieron moralmente a realizarlo, y finalmente nos preocupaba no solo el desconocimiento de los hechos sino la tergiversación que consciente e inconscientemente hacían de estos sucesos algunas de las personas que pasaron a ser beligerantes después de 1979 en la localidad. Esto se daba (y se manifiesta aún ) por la inexistencia de una versión escrita de los hechos y los intereses circunstanciales de algunos protagonistas contemporáneos ubicados en distintas opciones políticas.

Mi Integración

La participación de mi tío carnal Francisco Fuertes Olivera en las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional,(FSLN) me sirvió de referente y de ejemplo. Aunque él había participado en la guerrilla de Raití – Bocay en 1963 no es sino hasta en agosto de 1967 en que es detectado por el aparato represivo, se ofrecía recompensa por su captura junto a otros combatientes. Se le acusaba de los asaltos a las sucursales bancarias y de otras acciones en Managua. También hubo otra influencia directa que se dio en el mismo seno de mi hogar, miembros de lo que yo después conocí como el Partido Socialista Nicaragüense llegaban a vender un periódico y conversaban con mi padre sobre temas como el socialismo y la Revolución Cubana. Entre estas personas yo recuerdo a Francisco Álvarez de oficio albañil vecino de La Puebla. En esos años para mí no existía diferencia entre una u otra organización pero como todo niño curioso empecé a encontrar una explicación cada vez mas clara acerca de las contradicciones sociales que no solo observaba en mi entorno sino que también las vivía. En otras palabras el abismo entre el modo de vida de la clase pudiente que habitaba en el centro y las clases populares o laborantes que vivía en los barrios periféricos.

martes, 3 de marzo de 2009

LOS PRECURSORES DE SANDINO

Por: Rafael Casanova Fuertes
Introducción


Era yo un muchacho de 17 años y presencié el destace de nicaragüenses en Masaya y otros lugares de la republica, por fuerzas filibusteros norteamericanas. Personalmente miré el cadáver de Benjamín Zeledón, quien fue sepultado en Catarina, pueblo en Catarina pueblo vecino al mío. La muerte de Zeledón me dio la clave de nuestra situación nacional frente al filibusterismo norteamericano; por esa razón, la guerra en que hemos estado empeñados, la consideramos una continuación de aquella.

Esta reflexión realizada por Sandino un año antes de su muerte tiene singular importancia en tanto es hasta ese momento el primer actor político contemporáneo en entender de forma correcta su papel ante la historia es decir que su lucha no es la solución el encaramiento de una circunstancia inmediata sino la confrontación de un conflicto que tenía raíces históricas, en este caso la conocida intervención militar de los Estados Unidos en Nicaragua, que había sido resistida gallardamente por su Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional desde 1927 a 1933, él mas que nadie, estaba claro que estaba dando respuesta a una intervención que tenía causas económicas, políticas y sociales.
Él conocía a fondo como lo ha demostrado la documentación de que la soberanía nicaragüense estaba enajenada desde la intervención yanqui de 1909, la que dio al traste con el proyecto nacional autónomo iniciado en 1893 por el General José Santos Zelaya. Los círculos de poder de los EE. UU., basados en el corolario Roosevelt consideraron la gestión de Zelaya una amenaza para su proceso expansivo por América Latina, y lo echaron del poder en el año señalado. Para lograr este objetivo EE. UU. contó con la complicidad de la desplazada oligarquía conservadora representada por dirigentes políticos e intelectuales de la “Calle Atravesada” de Granada como, Adolfo Díaz, Emiliano Chamorro, Carlos Cuadra Pasos, etc.
Tales dirigentes miraron en el coloso del Norte la tabla de salvación para recuperar el poder perdido en 1893, a cambio de ello concedieron a EE. UU. y a sus banqueros los derechos exclusivos para construir un canal interoceánico, empréstitos onerosos que tenían en garantía ferrocarriles ,correos ,aduanas, etc. los derechos de intervenir militarmente cuando sus intereses estuvieran amenazados, el control de las finanzas y la “banca nacional”. Por tanto, el héroe tenía –insistimos- claridad completa de lo que su lucha representaba.

Pero sandino a su vez dejó implícita también algo que no era nuevo en el proceso histórico del país, tal como era la reacción violenta de las clases populares en contra las clases dominantes lo que se remonta hasta los tiempos de la Dominación española y los Gobiernos Republicanos que le sucedieron a la primera en 1821. Sin pretenderlo deja en evidencia la naturaleza y diferencias étnico–sociales que habían marcado a Nicaragua a través de su historia en su manifiesto del 10 de julio de 1927: Soy nicaragüense y me siento orgulloso de que en mis venas circule mas que ninguna otra la sangre india americana, que por atavismo encierra el misterio de ser leal patriota y sincera. (Selser 2004 p. 250)

En este mismo comunicado sigue agregando: Que soy plebeyo dirán los oligarcas (...) No importa mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos que son el alma y nervio de la raza , los que hemos vivido postergados y a merced de los desvergonzados sicarios que ayudaron a incubar el delito de alta traición.( Selser 2004p.250)
Desde el establecimiento de la dominación española en el siglo XVI, La población indígena y mestiza pobre cargó sobre sus hombros distintas formas de explotación y sinnúmero de humillaciones a manos de funcionarios peninsulares y la casta de criollos ricos todo esto sustentado en el derecho de conquista y la superioridad racial. Este sistema tuvo continuidad durante los gobiernos republicanos después de la independencia, nuevos o peores calvarios recayeron sobre las amplias mayorías.
Las élites locales iniciaron un proceso de despojo legal y violento de la propiedad comunal y ejidal de los pueblos de indios en todo el territorio bajo su control (Pacífico Centro- Norte). los indígenas y mestizos pobres fueron a su vez obligados por onerosas leyes de agricultura a trabajar en los latifundios de los grandes terratenientes que se solazaban de su descendencia española. Para colmo esta parte de la población era arrastrada por medio de la recluta forzosa a las sangrientas guerras civiles que protagonizaban las élites por el control del poder político. Sandino nacido de una madre campesina de ascendencia indígena había vivido y observado esta explotación y discriminación en el propio escenario de una ex comunidad indígena el pueblito de Niquinomo, no tuvo la posibilidad de estudiarlo y analizarlo a profundidad, pero sobre todas las cosas lo había vivido. A estas frases y expresiones que son parte en esencia de la contradicción histórico-social que ha vivido Nicaragua los especialistas en Sandino, centrados mas en el aspecto político, no le han puesto la debida atención.
En la presente exposición pretendemos exponer brevemente algunas de las luchas que precedieron al movimiento de Sandino a lo largo de la Historia de Nicaragua. Sobre todo haremos énfasis sobre aspectos poco conocidos y/o tergiversados en la Historiografía Nicaragüense.

Los movimientos precursores durante la Dominación Española.

La Resistencia Indígena de los caciques Nicaragua y Diriangén en abril de 1523.
Para poder entender esta situación es necesario romper con el esquema establecido tanto por la historiografía tradicional como por algunos puntos de vista difusos que se hicieron al respecto. En la historiografía tradicional se presenta el inicio de la historia como producto de un dialogo entre un conquistador y un caique preguntón(Nicaragua), después un valiente cacique (Diriangén) que responde al requerimiento presentándoles combate a los conquistadores.

La segunda versión, mas reciente, defiende la inexistencia del dialogo (entre González y el cacique Nicaragua) uno de los argumentos de esta posición es la imposibilidad de que se hayan comunicado en tanto se carecía de interpretes y que se comunicaron por señas. Hasta Sandino cae en esta trampa “que diablos de diluvio ni que calavera de gatos, si solo se comunicaban por señas” le dijo el héroe a José Román (véase : José Román 2007 p. 203). Otro argumento es la inexistencia de estos caciques por su ausencia total en los acontecimientos posteriores (después de Hernández de Córdoba) de la Conquista y colonización del territorio.
Estas confusiones tienen que ver con la falta de rigurosidad de los libros de texto que se escribieron en los inicios siglo pasado o versiones acomodadas al estilo de autores conservadores que intentaban vender la imagen del ser nicaragüense “hombres del diálogo y también de armas tomar” y que Nicaragua estaba construida por esa dicotomía.

Mas, tanto en fuentes primarias como la misma carta del expedicionario Gil González, las Crónicas de Oviedo, así como fuentes secundarias como Gámez ((véase Gámez 1975.p.97-111) aparecen datos que estos detractores soslayan -desconocemos porque razones- que evidencia tanto el encuentro Nicaragua – Gil González así como otros acontecimientos. Uno de ellos, la existencia de traductores de lengua chorotega y nahuat capturados en la expedición de Bartolomé Hurtado en 1517, quienes sirvieron de intérpretes en las entrevistas con los caiques; otro dato es la batalla que dan las gentes del “pacifico y traidor Cacique Nicaragua a González Dávila, el 18 de abril al pasar por su territorio, en una lucha que se prolonga desde la mañana hasta el anochecer. Entonces ¿Quiénes y por qué tienen la intención de sobreponer a este jefe indígena como pacífico cuando su enfrentamiento es mar prolongado que el mismo combate de Diriangén el día anterior?. Con independencia de las motivaciones y criterios de estos autores, existe mucho desconocimiento en la generalidad de la población porque mas que emprender el camino de aclarar los hechos es mas cómodo acomodarse a los estigmas establecidos por las interpretaciones tradicionales, que a revisar de nuevo las fuentes originales.

En los años de 1990 nuevas interpretaciones sobre estos acontecimientos fueron dados a conocer , Entre ellos los de Silvia padilla Altamirano y este servidor, a quienes correspondió explorar, por primera vez la percepción del protagonista mas vilipendiado e ignorado por la historiografía tradicional: la población autóctona del continente es decir, los indígenas, en estos estudios(el Encuentro entre dos Mundos el caso de Nicaragua y el Encuentro según el otro) llegamos entre otras, a las siguientes coincidencias y conclusiones:

1- La población autóctona de territorio se ve afectada por el ingreso repentino de seres extraños que a través de sus traductores hablan de un monarca y un dios poderoso. Sus bestias y sus vestidos son también extraños. Los ritos que proponen como requisito para salvar el alma son también ajenos y extraños a sus prácticas. Pero amenazan con la guerra sino se acepta a su rey y a su dios por soberanos.

2 – Los caudillos indígenas y consejos de ancianos se reúnen y deciden recibir en paz a esos seres extraños para escuchar sus puntos de vista las entre vistas se realizan primero en Quaccapolka (Rivas) el 5 de abril de 1523 con el Teyte Nicaragua y el 14 de este mismo mes con el Teyte Diriangén en Noctari (cerca de Ochomogo). Los caudillos escuchan el requerimiento y contraponen sus puntos de vista. Nicaragua acepta bautizarse pero de acuerdo con sus tapaleguis (militares) y ancianos se niega a abandonar las armas y las danzas como lo exigían los forasteros. Durante todos estos días observan atentamente el comportamiento de estos. En Noctari las noticias sobre los extranjeros llegan mas rápido, el principal escenario el actual Istmo de Rivas era un área superpoblada. El jefe Diriangén va directo hasta donde se encuentra el conquistador solo pide tres días de plazo para observarlos de cerca y estudiar los planes para un ataque militar contra ellos.
3 – A estas alturas ya existe una percepción totalmente negativa sobre los extranjeros, la novedad ha desaparecido, los extranjeros tienen un físico extraño, sus vestimentas y armas son también raras, hablan de un Dios poderoso y bondadoso pero actúan como demonios. Ellos ultrajan a la población violan a las mujeres, demuestran codicia por los ornamentos religiosos de los habitantes, ellos no son ni divinos ni dioses, se enferman, comen como todos los demás, sus bestias son extrañas, pero no son sobrenaturales al igual que ellos. Convencidos de que estos sujetos amenazan sus costumbres su identidad, su libertad, se deciden a enfrentarlos.

4- El primer combate muy breve (media hora) se dio el 17 de abril encabezado por Diriangén, los extranjeros Castellanos se retiran de Noctari y se dirigen a Las tierras de Nicaragua, AL percibir el estado de hostilidad de esta población a su llegada el día 18 se tratan de alejar también de esta lugar, pero las fuerzas de Nicaragua entablan combate y se prolonga desde el medio día hasta el anochecer. Gil González se vio obligado a retirarse terminando de este modo la primera batalla de la población autóctona contra fuerzas extranjeras. Ésta lucha no se puede calificar como una resistencia nacional en tanto no existe el Estado-Nación en esta época, pero si es una lucha por preservar el territorio tradicional, la preservación de su identidad y costumbres.(Casanova1993)

En el proceso de conquista continuada por Hernández de Córdoba y otros conquistadores se dieron numerosos enfrentamientos en los que se impuso la superioridad militar y técnica de los europeos, Los conquistados fueron sometidos a crueles tratamientos , la corona española estableció la llamada encomienda que constituyó una forma legal para esclavizar a la población indígena y utilizarla como bestia de carga, en trabajos extenuantes en los placeres auríferos, los indígenas además eran vendidos como esclavos y trasladados a otras regiones del continente como Perú y Antillas. Harto conocidas fueron las denuncias que hicieron en su momento funcionarios eclesiásticos como De las Casas y Valdivieso, de igual modo los recientes estudios revelan que mas de un 90% de la población fue exterminada en el siglo XVI. Es válido destacar que buena parte de la población siguió resistiendo las “entradas” de las columnas expedicionarias a lo largo de lo que se llegó a denominar como “territorio fuera de la civilización” que comprendió una línea de lo que hoy es el Departamento de Jinotega hasta gran parte de lo que hoy es Río San Juan.
Las rebeliones dentro del Sistema Colonial.

Un hito muy importante en la historia de la dominación colonial, lo constituyó la creación por la corona española de las Leyes Nuevas de 1542, estas consistían principalmente en la abolición de la Encomienda con los que se ponía legalmente fin al sistema de esclavitud de la población autóctona. Los indígenas que pasaron a ser vasallos del Rey de España, fueron agrupados en pueblos de indios. Cada pueblo tenía derecho-y acceso según esta misma legislación indiana a dos formas de propiedad: a) La tierra ejidal que podía ser usufructo de todo el pueblo, es decir que se podía entre cosas extraer leña, maderas para usos de mueblerías y otro tipo de artesanías, otros recursos para uso cotidiano etc., pero en estas no se podía cultivar b) La tierra del común consistía en parcelas asignadas a las familias constituidas en cada pueblo, el resto se convertía en reserva. Se podían sembrar, criar aves, cerdos y otros tipos de actividades de auto subsistencia[1] tenían además su propio gobierno pero controlado por el sistema colonia[2].
Los maltratos si bien disminuyeron, no concluyeron lo largo de la dominación colonial. La encomienda fue sustituida por dos tipos de instituciones: El repartimiento y el tributo. El primero consistía en la obligación que tenían los indígenas de trabajar en cierta época del año para los españoles. Estos tenían la obligación de pagarles. Esta institución se prestó para muchos abusos, ejemplo, algunos pueblos tenían la obligación de hilar telas y además teñirlas con un molusco, las telas se pagaban bien en el mercado internacional, pero a los indios se les pagaba una bagatela. La obligación de pagar el tributo como vasallos de la Corona fue una carga difícil de llevar a lo largo del dominio colonial muchos se rezagaban en el tributo debido a distintas calamidades naturales. Los trabajos que podríamos llamar públicos como la construcción y reparación de fuentes, la construcción y mantenimientos de templos transporte de armas estaban a cargo de los indígenas por medio del repartimiento. A los indígenas no solo se les pagaba sino que se les obligaba a suministrar los materiales de construcción, las herramientas y los animales[3]
Los funcionarios eclesiásticos, políticos y militares se disputaban los abusos de la coerción laboral, los sacerdotes además del “servicio de raciones” obligaban a estos a trabajar en sus haciendas particulares, algo que no pareciera correcto o una protesta era castigado con palos o con azotes. La Corona hacía caso omiso de estos problemas y presionaba para el pago del tributo todo esto provocó rebeliones como la de El Viejo en 1756 y la de Xalteva en 1769[4]
El indígena lo más de los casos tuvo que recurrir con sus quejas antes funcionarios rivales políticos para amortiguar su situación y en otros casos hasta rebelarse o amotinarse como sucedió a fines de la dominación española[5]

Las rebeliones populares en el siglo XIX. Después de la Independencia.
La Independencia de España de 1821 en adelante no acabó con este sistema discriminatorio por el contrario se puede asegurar que en algunas dimensiones la situación la población indígena y mestiza pobre se agudizó. En los primeros años de vida independiente en la medida que se venían configurando las instituciones y el proyecto de las élites locales, dentro de la asimilación ideológica de los valores de la ilustración, los caudillos libero-conservadores, aún cuando tenían fuertes diferencias, asumieron que era necesario para el progreso del país la eliminación total de las propiedades ejidales y comunales para lograr dos objetivos: convertir toda la tierra fértil y cultivable en productora de rubros de exportación (como el café) y la población indígena y mestiza y pobre que constituía el 95% de la población convertirla en seres productivos (es decir que ya sin tierras para el autoconsumo pasarían a ser mano de obra libre en el mercado laboral).
Por otro lado el proceso de institucionalización del Estado que se implementó a partir de 1845 partía de monopolizar productos claves como el tabaco y el aguardiente pasó a ser usufructo del Estado en sociedad con grandes terratenientes. De la realización de estos productos, libres de estanco tras la independencia subsistía gran parte de la población, por lo que la persecución a los cultivos de tabaco y las sacas de aguardiente y chicha provocó gran descontento. Todo esto coadyuvó para que se dieran las poco conocidas rebeliones sociales de 1845-1849 que abarcaron en distintos momentos casi todo el territorio de lo que se conocía como Nicaragua. El movimiento en sus distintas fases tuvo claros matices antiestatales con implicación de otras dimensiones entre las que se pueden destacar las demandas agrarias, políticas y en algunos casos (como el de Matagalpa) hasta raciales. Estas revueltas al igual que al movimiento de Sandino se le dieron atribuciones bandoleriles por parte de los medios de difusión del Estado en manos de la oligarquía, manteniéndose los prejuicios sobre ellas hasta los tiempos actuales.
En la dirección de estos movimientos se involucraron propietarios medianos que tenían a su vez contradicciones con el estado como Bernabé somoza y José María Valle, liberales radicales como Rosa Pérez de Rivas, auténticos lideres indígenas y campesinos como los norteños Natividad Gallardo y Francisco Sancho, Los hermanos Álvarez de la casta Matagalpa, los xaltevanos Miguel Cisneros y Juan Gaitán, el sutiava Mariano Méndez, Juan Góngora de Occidente, los hermano Ruiz, e Hilario Vásquez de La Puebla, Nicolás Valdez de Popoyuapa, los hermanos Morales, Juan de Dios Casanova y los hermanos Cantón de San Jorge, Magdalena Carranda de Buenos Aires. Juan Veintiuno Marenco de Granada, el “negro” Santamaría de Nandaime, Mercedes Chano de Masaya.

Los nuevos estudios han rebelado los preceptos ideológicos que alimentaban los rebeldes de esa época. De acuerdo con George Rudé se debe de localizar la leche materna en lo ideológico es decir lo que los actores colectivos definen como justo e injusto desde su propia experiencia empírica y además la asimilación e interpretación de las corrientes ideológicas que llegan desde fuera. En 1849, en una conversación que tuvo el encargado de negocios norteamericano con un miembro del consejo de ancianos de Sutiava, Simón Roque se sorprendió al escuchar que ellos los sutiavas tenían “300 años de ser explotados pos los españoles del Centro” (de León). En los pocos comunicados de los rebeldes es notoria la interpretación que tienen del liberalismo José María Valle por ejemplo señala en un comunicado el “pillaje de aristócratas” de sus enemigos. Felipe Sáenz un propietario afectado por la rebelión de 1848 en Rivas expresó que las “turbas” reclamaban “el comunismo de la propiedad” (la devolución o el mantenimiento de la propiedad comunal heredada de España).
La tendencia de estos movimientos según los teóricos de los movimientos sociales, es mas reactivo que propositivo estallan ante el agravamiento de las condiciones y como tendencia general se aferran al mantenimiento de su forma tradicional de vida, la mayor parte de las veces amenazado por el Estado.


Los Movimientos, que se dieron entre 1845 y 1846, tuvieron distintas modalidades, se produjeron rebeliones de gran amplitud que combinaron los enfrentamientos convencionales de fuerzas del Gobierno con tropas rebeldes encabezadas por los caudillos Bernabé Somoza y José María Valle en Occidente; motines armados como el de Matagalpa; y la acción de pequeñas partidas campesinas contra patrullas y transportes estatales, contra las propiedades y los propietarios terratenientes. Estas tuvieron como principal escenario el Norte, el Occidente y los pueblos de la Meseta en el Oriente del Territorio.

Entre 1848 y 1849 hubo cambios en el escenario y de modalidad las principales mecanismos de rebelión fueron la acción de turbas urbanas que se aglutinaban en los barrios para atacar las casonas de los centros de las poblaciones en donde vivía la clase pudiente, éstas se combinaron con otros mecanismos, tales conspiraciones cuartelarias, ejecución de partidarios del Gobierno hasta desembocar en insurrecciones armadas. Los escenarios se trasladaron a los actuales Departamentos de Managua, Granada, Carazo, Masaya y Rivas. Focos de agitación muy importante fueron los barrios de Granada principalmente Xalteva, los pueblos indígenas como Diriomo; en Rivas La Puebla, las comunidades indígenas de San Jorge, Veracruz y otras circundantes, además de Masaya y Jinotepe.
En los meses de abril, mayo y junio, tras fuertes combates contra la coalición Timbuco – calandraca de Granada y León, los calandracas populares de todos estos pueblos se concentraron en Rivas llamando para que dirigiera el movimiento el carismático caudillo Bernabé Somoza. Éste último le imprimió organización militar al movimiento permitiendo la derrota del gobierno y la ocupación de las plazas de Rivas y San Jorge. Atemorizados ante esta situación las élites de León y Granada depusieron temporalmente sus diferencias y se unieron para aplastar esta facción enemiga del orden y la propiedad.
El desenlace se dio en julio de 1849 cuando las fuerzas unidas de la coalición dirigidas por los caudillos Trinidad Muñoz y Fruto Chamorro lograron tras muchas horas de combate la derrota de las fuerzas de Somoza en Rivas. Lo que siguió fue una violenta cacería contra los derrotados, el jefe rebelde Somoza se entregó en San Jorge a Chamorro confiado en la amistad de años que tenía con este caudillo, este lo entregó a su enemigo Trinidad Muñoz quien ordenó su ejecución el 14 de julio junto a treinta de sus compañeros. Pocas veces en la historia se vio tanta saña y revanchismo contra un bando vencido, los juicios sumarios sin derecho a la defensa condenaron a muerte a los acusados, el líder rebelde Somoza tras su ejecución fue colgado durante varios días en un árbol ubicado en el centro de la ciudad, hasta que la fetidez obligó a los vecinos a sepultarlo.(Casanova 1995)

No obstante esta unidad temporal, las élites no pudieron superar sus diferencias y volvieron a confrontándose hasta provocar en 1855 la intervención del filibustero William Walker un conocido episodio de la historia nicaragüense llamada Guerra Nacional que finalizó en mayo de 1857 con la derrota definitiva de Walker en Rivas.

La rebeliones indígenas de 1881 en Matagalpa.
Una vez derrotado Walker, las élites locales entraron en una suerte de acuerdo político que se materializó en la Constitución política de 1858 cuya vigencia se mantuvo hasta el año de 1893.La historiografía tradicional y algunas interpretaciones contemporáneas trata de presentar este periodo como de paz progreso y civilización y como un modelo de democracia. Si bien se produjo el traspaso pacífico de distintos presidentes tras los entretelones del sistema se manifestaron una serie de mecanismos coercitivos y excluyentes que favorecieron el fortalecimiento y enriquecimiento de una ínfima minoría en deterioro de las amplias mayorías de la población.

La misma Guerra antifilibustera había permitido que ganara legitimidad y prestigio la élite conservadora granadina la que con el concurso de sus opositores liberales procedieron a poner en práctica lo que se les había dificultado en el periodo de la anarquía. Esto era entre otras cosas, extender los latifundios a costa de las tierras comunales y ejidales para impulsar el cultivo de productos de exportación y como estos productos requerían en ciertos periodos del año de abundante mano de obra se necesitaba incorporar a la población indígena y mestiza pobre a la civilización.

Para lo primero se implementaron mecanismos legales como las leyes agrarias de 1877 que apuntaron a disolver las comunidades sobrevivientes y en segundo lugar se le dio vigencia a las llamadas leyes se agricultura por medio de la cual se posibilitaba el reclutamiento forzoso de operarios tanto para las labores agrícolas privadas, como para obras de infraestructura como la construcción de líneas ferroviarias, caminos carreteros, tendido telegráfico,etc. Paralelo a ello, las comunidades sobrevivientes fueron sometidas a una vasta ofensiva ideológica para que los comuneros se avergonzaran de su identidad indígena la discriminación socio-cultural heredada de la dominación española tuvo continuidad en estos gobiernos cuyos miembros se solazaban de sus orígenes europeos. Ser indio significaba ser inculto, inferior, holgazán. La incorporación del indio al progreso partía en aquella época de negar su propia condición de autóctono, y desintegrar sus formas tradicionales de congregación, en otras palabras hacerlos desaparecer como comunidad indígena. Este proceso de aculturación trajo como resultado la pérdida de identidad ancestral y por ende traía la desaparición de comunidades indígenas tradicionales como la de Diriomo en 1860.

La expansión de la producción cafetalera en la década de 1870 hacia el Norte tuvo como resultado la incorporación de la población indígena de las cañadas a labores como las señaladas. Pero una de las causa es de que los funcionarios locales se excedieron por que acuerdo con las mismas leyes de agricultura se debería pagar por el trabajo realizado estos no solo los obligaban a trabajar gratuitamente sino que efectuaban cobros a los que no podían asistir a las labores. En la documentación queda claro que la primera rebelión fue una protesta armada contra el trabajo forzoso
…pues el que no iba a trabajar al camino tenía que dar nueve reales. En el trabajo del Cabildo, el que no iba tenía que dar seis reales, en el trabajo de los puentes debalde y en el campo santo debalde (…) nunca hemos sido criados ni esclavos de estas autoridades pues hoy le decimos (…) que no le damos un solo hombre para que vallan a trabajar de balde..
Los indígenas además expresaron en su protesta tenían que llevar sus propias herramientas y sus comidas dejando desamparada a la familia la carta que ellos entregan al padre Cáceres denota la discriminación social y racial de que es objeto la población autóctona: como estos señores nos ven que nosotros somos indios nos quieren tener con el yugo,…
Los indígenas eran obligados entre otras cosas a llevar sobre sus espaldas grandes rollos de alambre del tendido telegráfico Managua- Matagalpa por lo que también deberían caminar largas distancias bajo un sol inclemente, de igual modo les tocaba construir un camino carretero entre Matagalpa y León trabajar en la construcción del edificio del Cabildo Municipal, en el cementerio construcción y reparación de puentes etc. Además eran obligados a prestar servicio militar. Es evidente que tanto a las labores agrícolas como en la recluta militar eran llevados amarrados es decir que además de maltratados eran víctimas de muchas vejaciones y humillaciones.

La primera rebelión se dio el 1° de marzo de 1881 unos mil indígenas cayeron en las primeras horas de la mañana aún cuando figuran otros capitanes indígenas todo parece indicar que el principal dirigente fue Lorenzo Pérez los indígenas fueron repelidos por las tropas gubernamentales mejor armadas y posesionadas como parte oficial se reportaron 25 muertos y 25 heridos por parte de los indígenas y 3 muertos y 7 heridos por parte del gobierno. Según estas mismas fuentes cada carga era acompañada con gritos que revelaban la causa de la rebelión ¡Allá va el alambre! Allá va el telégrafo! Allá van los seis reales¡ Allá van los pilares! .

La segunda rebelión ocurrió entre los meses de agosto y octubre de este mismo año y según los cálculos se habla hasta de cinco y seis mil indios armados en su mayoría de arcos y flechas los que se concentraron alrededor de Matagalpa y se enfrentaron tanto a una guarnición reforzada y bien armada como a los refuerzos llegados de Managua.

Esta última rebelión ya no es una protesta armada contra el maltrato sino que por sus dimensiones y la conocida consigna de ¡muera la gobierna! Está orientada a acabar con el control del gobierno sobre el territorio indígena aprovechando la animadversión que se creó el Gobierno de Zavala por la expulsión de los jesuitas en junio de ese mismo año. El gobierno de Zavala no atendió tampoco las demandas de los indígenas se limitó a culpar sin presentar ninguna prueba de la rebelión de marzo a los jesuitas, a quienes expulsó del país. La lucha por ocupar Matagalpa se dio entre los días 8 y 10 de agosto, siendo desalojados los indígenas por los refuerzos de Managua que llevaron hasta armas de artillería. Según algunas fuentes la rebelión se extendió hasta Occidente (Wheelock 1980 p.113-114) Los enfrentamientos en lo adelante tuvieron un carácter defensivo por parte de los indígenas al desatarse una violenta persecución en las cañadas, se habla de miles de muertos incluidos los dirigentes Lorenzo Pérez y Toribio Mendoza fusilados sin ningún tipo de juicio logrando sobrevivir el líder Higinio Campos quien según versiones se refugió en las montañas.

De acuerdo con Jaime Wheelock la guerra de 1881 ha representado una de las mas explosivas reacciones clasistas que ha conocido Nicaragua. Los indios se enfrentaron solos contra la oligarquía y sus poderosos recursos materiales y militares, en los momentos en que quizás era más fuerte.

Conclusiones.

Los movimientos sociales y en particular los dos últimos se expresaron como movimientos reactivos anti estatales siendo mas heterogéneo el de los años cuarenta tanto por su composición social como por las distintas dimensiones que llegó a aglutinar es decir como movimiento anti-fiscal, agrario, étnico y político. Más homogéneo el de 1881 en que la población indígena del Norte tiene demandas contra el trabajo forzoso y posteriormente en la segunda rebelión desafía al mismo sistema pero sin tener una propuesta alternativa y es por ello que aún cuando son distantes en el tiempo tienen coincidencias como movimientos propiamente reactivos que tienen como demanda principal, la preservación de su mundo tradicional amenazado por el Estado y los terratenientes

Con la presentación de esta síntesis tal como puede observarse, se pretende llamar la atención sobre la necesidad de profundizar en el estudio de las luchas sociales que protagonizaron distintos actores sociales a través del tiempo en Nicaragua, los que a pesar de su evidencia han sido omitidos o invisibilizados por la historiografía tradicional. Mucho se ha hecho hasta ahora por una nueva generación de historiadores pero aún es insuficiente, por ejemplo pocos estudios existen sobre las luchas sociales de los años que median entre la caída de Zelaya en 1909 y el surgimiento de Sandino en 1927 y se pone más énfasis en los movimientos políticos.

[1] Romero Germán Persistencia indígena Managua CIDCA UCA 1992 P-18-20

[2] Los españoles establecieron en cada pueblo de indios autoridades indígenas en las que por lo regular se colocaba en los cargos por ejemplo de alcaldes de vara a quienes tenían ascendencia desde los tiempos prehispánicos (descendientes de caciques) es decir provenientes de la nobleza indígena pero bajo la tutela de autoridades españolas como corregidores N del A.
[3] Romero 1992 p 25-27

[4] Puede verse en detalles ambas rebeliones causadas por los abusos con los trabajos forzados y otros atropellos en Romero Vargas, Germán Estructuras sociales de Nicaragua en el siglo XVII Editorial vanguardia 1987 p 88-91, 146-150

[5] Nos referimos a las rebeliones de 1811-1812 en donde los indígenas participaron en las mismas plantando sus propias reivindicaciones como la reducción de los tributos de indios N del A

sábado, 20 de septiembre de 2008

De llamarse Nicaragua, a cargar nombre de corrupto

* Crónica del héroe nicaragüense y de la confusa heroicidad de Juan Santamaría* En la otrora Ciudad de los Mangos siempre se manejó que quien había incendiado el Mesón fue un soldado de San Isidro Apataco, llamado Pedro Joaquín Rosales* Lo anterior no demerita el aporte que hizo el pueblo y gobierno costarricense de la época, determinante para lograr eliminar la amenaza del filibustero William Walker
Rafael Casanova Fuertes*
PRIMERA DE DOS ENTREGASMucho se ha hablado de las batallas que le han dado la categoría de tres veces heroica a la ciudad de Rivas. Aunque al momento de hacer referencia sólo se menciona a dos de estos acontecimientos: la del 29 de junio de 1855, y la del 11 de abril de 1856. La última batalla, que constituyó la derrota decisiva y definitiva de Walker, y que se dio entre el 27 de enero y 1 de mayo de 1857, es hasta ahora un hecho poco conocido y por tanto poco mencionado a pesar de las dimensiones que tuvo.
Las primeras batallas

Pero las batallas de Rivas no fueron sólo las que conocemos a través de la enseñanza de los textos, como las susodichas, sino muchas más, desde antes de su existencia como ciudad. El 18 de abril de 1523, durante la expedición del conquistador Gil González Dávila, sus alrededores fueron escenario de un largo encuentro bélico entre fuerzas del jefe Nicaragua (no Nicarao) y las tropas de este expedicionario, que se retiraban del territorio tras haber combatido con las fuerzas de Diriangén el día anterior. Según el mismo González, las hostilidades se rompieron a las 11:00 a.m. y terminaron al anochecer, y temeroso, tuvo que retirarse aprovechando una tregua solicitada por los mismos indígenas (Vega Bolaños, 1954 pp. 98-99).No había pasado mucho tiempo cuando en 1524 un nuevo expedicionario, Francisco Hernández de Córdoba, emprendió la auténtica conquista del territorio a través de “sangrientas batallas cuyos pormenores --según Gámez-- no han llegado hasta nosotros” (Gámez, 1975 p. 113). Lo que evidente es que tras el paso de este señor las batallas y las matanzas fueron tan grandes, que no quedó vivo ninguno de los caciques mencionados en la anterior expedición de González, entre los que se pueden destacar Nicaragua y Diriangén. Sin embargo, el ambicioso hidalgo Hernández de Córdoba pronto encontró su castigo en manos de otro cruel y sanguinario conquistador, el célebre Pedrarias Dávila, quien lo ejecutó en junio de 1526.
La batalla para que el Valle fuera Villa

Hacia fines del siglo XVII, los habitantes de este territorio se enfrascarían en una nueva batalla que ya no era con armas, sino con recursos legales para que se les otorgara la calidad de Villa, en tanto ya el agrupamiento urbano que en esa época se denominó Valle de Nicaragua, llenaba los requisitos legales de la legislación colonial para ser considerado una Villa. La situación continuó hasta el siglo XVIII, y es aquí cuando la delegación de vecinos logró ganar la batalla para que se le otorgara el título, pero en Ciudad de Guatemala tuvieron que recurrir a una argucia tal, como fue la de incluir entre los nombres legales de la Villa el mismo apellido del capitán general Francisco Rodríguez de Rivas.De esta manera se otorgó el título de Villa de la Purísima Concepción de Nicaragua (éste era el nombre original) y de Rivas (agregado) el 29 de mayo de 1720. Lejos estaban de imaginar los vecinos dos cosas que habrían de acontecer posteriormente: 1. Que el susodicho capitán general Rodríguez de Rivas sería destituido de su cargo por actos de corrupción por las autoridades coloniales (Wortman, 1991 pp. 127-130); 2. Pero lo que nunca se imaginaron estos gestores del siglo XVIII es que el nombre original de Nicaragua vendría con el tiempo (segunda mitad del siglo XIX) a ser sustituido por el de Rivas, es decir, por el de un corrupto funcionario. Desde entonces, a los orgullosos nicaraguas, como era su gentilicio, se les empezó a llamar rivenses, es decir, cargando sobre sus hombros el nombre de un colonialista corrupto y no la justa y original denominación de un valiente cacique. Es decir, que sus fundadores ganaron la batalla del reconocimiento como Villa, pero perdieron la batalla del nombre correcto por uno corrupto.

Las batallas del periodo de la anarquía
La importancia económica y estratégica de Rivas la convirtió en escenario obligado de las confrontaciones que siguieron tras la independencia de 1821. Rivas fue el principal escenario de la guerra de Cerda y Argüello entre 1826 y 1829, pero principalmente de las guerras anárquicas de 1845 y 1849 que se dieron en toda Nicaragua. Las llamaron así porque fueron verdaderas luchas de clases entre grandes propietarios de tierras y comuneros indígenas y mestizos pobres, que batallaban entre otras cosas por preservar sus formas de propiedad comunal y ejidal usurpadas (unas) y codiciadas (otras) por los terratenientes.El desenlace de estos acontecimientos se dio en Rivas a partir de dos batallas: en la primera, el tres de junio de 1849, masas enardecidas de todos los pueblos circundantes atacaron la guarnición del gobierno, batalla que se prolongó hasta el 15 de junio, siendo tomado el cuartel por los rebeldes encabezados por el célebre general guerrillero Bernabé Somoza Martínez. Los rebeldes proclamaron el gobierno de los pueblos en Rivas; al movimiento se sumaron contingentes llegados de Xalteva, Masaya, Diriomo, Nandaime, etc., todos se concentraron en Rivas. La segunda batalla se dio cuando los alarmados círculos de poder de León y Granada depusieron momentáneamente sus diferencias para enfrentar a la facción de Rivas, tildada de “enemiga del orden y la propiedad”.Los ejércitos unidos de León y Granada, más de 1,000 hombres bien armados, encabezados por los caudillos Fruto Chamorro, de Granada, y Trinidad Muñoz, de León, marcharon contra Rivas, la cual ocuparon sin resistencia el nueve de julio. Somoza, quien tenía su cuartel en San Jorge, la había desocupado. Con todos sus contingentes reunidos, casi similares a los del enemigo, pero superados en recursos y reservas, decidieron atacar por separado a los coaligados, y el 14 de ese mes entraron por el sur, La Puebla, a las 2:00 p.m., para enfrentar al general Muñoz. Tras obtener un balance favorable en dos horas de combate, las fuerzas de Somoza se vieron afectadas por dos razones: la escuela militar de Muñoz, que les impuso una incómoda pelea, pero sobre todo fue la llegada de los refuerzos a Muñoz, quien se impuso finalmente sobre la facción rebelde. Esta batalla, que finalizó con la captura y muerte de Somoza y la ejecución de decenas de sus partidarios (Casanova, 1994 pp. 240-247), fue una de las más grandes del periodo anárquico, sólo superada por el sitio a León entre 1944-1945, en la llamada Guerra de Malespín.

Las batallas durante la Guerra Nacional
Estos hechos son más conocidos, y como lo mencionamos, dos de ellos pasaron a formar parte de la simbología heroica de dos países. Uno de estos hechos arribará en los próximos días a su 153 aniversario, es decir, la Batalla de Rivas del 29 de junio, en que se destacó el joven maestro Enmanuel Mongalo y Rubio, a quien le correspondió incendiar la casa de don Máximo Espinoza, y en donde estaban atrincherados los filibusteros dirigidos por el propio Walker. Un acontecimiento similar se dio al año siguiente, cuando los filibusteros, en la señalada fecha del 11 de abril, se enfrentaron de nuevo en Rivas con los hermanos costarricenses. Aquí se destacó, según las versiones, el héroe costarricense Juan Santamaría. Pero a nivel de los especialistas en este campo y de este tema, la acción de Santamaría es todavía objeto de controversias y confusiones.El origen de ello lo determinó el hecho de que a diferencia de Mongalo, de quien constan documentos originales sobre su existencia y su participación en los partes e informes oficiales inmediatos en los sucesos (Palma Martínez, 1956 p. 88), en la bien documentada participación costarricense de la época no se hace ninguna alusión ni al hecho ni al héroe.Quienes lo dieron a conocer y lo promovieron tras varias décadas de finalizada la guerra, fueron veteranos de la campaña y periodistas, lo que fue objeto de distintas polémicas y controversias en esa época. A pesar de todo, el Estado costarricense, basado en estas fuentes orales, lo proclamó Héroe Nacional, y como tal ha sido reconocido por la generalidad de los pueblos centroamericanos. Sin embargo, en la larga tradición oral de Rivas, desde antes que apareciera Santamaría, se manejó que quien había incendiado el Mesón de Guerra en la fecha señalada fue un soldado de San Isidro Apataco de Rivas, llamado Pedro Joaquín Rosales (Urtecho, 1968 p. 52), pero que además sobrevivió a la acción muchos años después.Esto se tornó más polémico cuando en Costa Rica se descubrió en un documento, que el único soldado que tuvo el nombre de Juan Santamaría no murió en la acción del Mesón, a como sostuvieron vehementemente los veteranos ticos, sino de “cólera morbus” en Liberia, Guanacaste, en el mismo año de 1856. Todos estos elementos de confusión no deben entrar en menoscabo del sustancial aporte que hizo el pueblo y gobierno costarricense de la época, que fue determinante para lograr eliminar la amenaza de Walker y su proyecto esclavista, aunque sí se deben hacer los debidos esfuerzos por aclarar objetivamente los hechos y darle su mérito -–si lo tuvo-- a personas que como Rosales han permanecido en el anonimato. No voy a referirme a la tercera batalla, que se dio entre enero y mayo de 1857, la más prolongada y decisiva de la Guerra Nacional, debido a que sobre ella dedicamos el año pasado un artículo muy amplio.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

A treinta años de la insurrección de septiembre de 1978

Rafael Casanova Fuertes*

La Dirección Insurreccional del FSLN estaba clara de que el impacto provocado por el asalto al Palacio Nacional el 22 de agosto de 1978 habría creado el suficiente clímax político para desencadenar acciones todavía más contundentes contra el aparato de dominación somocista. Jóvenes estudiantes se insurreccionaron espontáneamente en Matagalpa; la ciudad permaneció tomada durante dos días.El 28 de agosto se hizo un llamado a la huelga general por parte de las cámaras patronales; el Frente Amplio Opositor (FAO) y el Movimiento Pueblo Unido (MPU), este último constituido en el reciente mes de julio, incorporaba a 23 distintas organizaciones políticas y sociales de las tendencias del FSLN y la izquierda del país. El 31 de agosto la huelga general se había extendido a todo el territorio.Con el objetivo de evitar levantamientos espontáneos, el FSLN se planteó la realización de una insurrección general para el día 7 de septiembre, para lo cual contaba con 150 efectivos con armas de guerra. Sin embargo, por razones de coordinación y de recursos bélicos no pudo acometerse, no fue sino hasta el día sábado 9 de septiembre que de forma simultanea a las 6.00 p.m. en las ciudades de Masaya, León, Estelí y Chinandega se inició el ataque a los cuarteles GN y el control de los accesos de estas localidades. Por otro lado, a esta misma hora, en maniobra de distracción son atacadas 5 secciones de Policía en la capital, Managua, logrando en algunos casos como el de la Carretera Sur, el aniquilamiento total de la guarnición.A la insurrección se incorporan miles de habitantes de las poblaciones mencionadas, los jóvenes se suman a las escuadras con pistolas, escopetas y fusiles de cacería, el resto de la población civil se organiza para realizar distintas labores de retaguardia como la alimentación de los combatientes. Las poblaciones son ocupadas por los combatientes mientras el control de la GN se redujo a los cuarteles. Los días 13 y 17 el Frente Sur lanza una ofensiva contra los cuarteles militares ubicados en Sapóa y Peñas Blancas en Rivas, cumplida esta misión las columnas se retiraron hacia Costa Rica.La GN pasa a la contraofensiva, desde Managua se destinan grandes contingentes a las ciudades en forma continua y escalonada, a la cabeza de estas fuerzas van las tropas elites de la Escuela de Entrenamiento Básico e Infantería, EEBI, que con el uso de blindados y descomunales bombardeos destruyeron cantidades de edificaciones y viviendas matando a miles de civiles. Las escuadras guerrilleras repelieron los primeros avances del enemigo ocasionándole gran cantidad de bajas, mas, se ven obligadas a retirarse por dos razones principales: el sacrificio al que se estaba sometiendo a la población civil, y porque se había cumplido el principal objetivo: demostrar que era posible una insurrección general contra la dictadura, en tanto la misma podía no sólo ser apoyada sino también sostenida por el pueblo. El día 13 los guerrilleros se retiran de Masaya y de Chinandega, el 17 de León, y hasta el día 22 de la heroica ciudad de Estelí, cuando se repliegan las columnas dirigidas por el legendario Francisco “El Zorro” Rivera.Somoza Debayle proclamó la victoria sobre la “intentona sandino-comunista” y rechazó la propuesta mediadora internacional promovida por el Gobierno norteamericano, apoyada por las fuerzas más conservadoras de la sociedad nicaragüense aglutinadas en el Frente Amplio Opositor. En esencia, esta propuesta procuraba preservar intacto el sistema somocista incluida la Guardia Nacional, logrando tan sólo la salida de Somoza del país. Este último, además de rechazarla, aseguró que continuaría su mandato hasta 1981. Por otro lado, la proclamada victoria sobre los rebeldes sandinistas demostró en los hechos ser una falacia más del dictador.Las escuadras guerrilleras lograron ocupar y sostener el sitio en las ciudades, infligieron gran cantidad de bajas a su sostén principal, la Guardia Nacional, reafirmando la ruptura del mito de que eran invencibles. Se logró combinar tanto la acción política de las masas como la acción armada, la huelga general se mantuvo a lo largo de septiembre paralela a la insurrección. El Frente creció cuantitativa y cualitativamente: la insurrección en Estelí, por ejemplo, se inició con 38 personas, y según datos del mismo “Zorro”, además de quedar organizadas las estructuras urbanas de Estelí, encabezó la retirada de mas de 300 combatientes (sin incluir a centenas de civiles colaboradores). La tesis insurreccional se impuso sobre las demás opciones. El FSLN reafirmó su carácter de fuerza beligerante a nivel nacional e internacional.Por supuesto que los costos para el pueblo nicaragüense fueron muy elevados, más de 10,000 civiles fueron muertos en los bombardeos y las “tareas de limpieza” de la GN. El FSLN, por su parte, tuvo que soportar la pérdida de veteranos combatientes desde la época de Juventud Patriótica, como Teodoro López, en Estelí; Francisco Fuertes Olivera, en Managua; cuadros valiosos como los jóvenes Ernesto Castillo Salaverry, en León; Ulises Tapia Roa, en Masaya; Denis Guevara, en Managua; Blas Real Espinales… ellos, otros mártires que no mencionamos y muchos de los que sobrevivieron hicieron posible esta insurrección victoriosa.
* Historiador. Sala de Investigación de la BBCN

viernes, 29 de agosto de 2008

A PROPÓSITO DEL MES DE LA RESISTENCIA INDÍGENA.

Por: Rafael Casanova Fuertes

En su articulo titulado “Abril mes de la resistencia indígena”(END 26-04-08) el Dr. Jorge Eduardo Arellano deja explicita una propuesta: declarar al mes de abril como “el mes de la resistencia indígena” que debería ser acogida por la generalidad del pueblo nicaragüense por las razones ya demostradas, en este mismo trabajo. En el mes de abril de 1523 se dieron los primeros actos de resistencia directa a la dominación europea en el territorio que hoy reconocemos como Nicaragua. No obstante esta propuesta podría ser inválida sino se esclarecen los argumentos de los detractores o de quienes han interpretado de forma tergiversada esta parte de la historia.

En esta dirección están, los planteamientos maniqueos y anti dialogo que persisten hasta la actualidad. Los primeros sostienen que hubo un Nicarao “pacifista y traidor” porque recibió pacíficamente a los españoles y un Diriangén “guerrero y patriota” que se levantó en armas contra el conquistador Gil González. La segunda versión, mas reciente, defiende la inexistencia del dialogo (entre González y el cacique Nicaragua) uno de los argumentos de esta posición es la imposibilidad de que se hayan comunicado en tanto se carecía de interpretes y que se comunicaron por señas. Hasta un patriota y héroe de la calidad de A. C. Sandino cae en esta trampa “que diablos de diluvio ni que calavera de gatos, si solo se comunicaban por señas” le dijo el héroe a José Román (véase : José Román 2007 p. 203). Otro argumento es la desaparición total de estos caciques en los acontecimientos posteriores (después de Hernández de Córdoba) de la Conquista y colonización del territorio.
Estas confusiones tienen que ver con la falta de rigurosidad de los libros de texto que se escribieron en los inicios siglo pasado o versiones acomodadas al estilo de autores conservadores que intentaban vender la imagen del ser nicaragüense “hombres del diálogo y también de armas tomar” y que Nicaragua estaba construida por esa dicotomía. Mas tanto fuentes primarias como la misma carta del expedicionario Gil González, las Crónicas de Oviedo, así como fuentes secundarias como Gámez ((véase Gámez 1975.p.97-111) aparecen datos que estos detractores soslayan -desconocemos porque razones-uno de ellos, la existencia de traductores de lengua chorotega y nahuat capturados en la expedición de Bartolomé Hurtado en 1517; otro dato es la batalla que dan las gentes del “pacifico y traidor” Cacique Nicaragua a González Dávila, el 18 de abril al pasar por su territorio, en una lucha que se prolonga desde la mañana hasta el anochecer. Entonces ¿Quiénes y por qué tienen la intención de sobreponer a este jefe indígena como pacífico?. Con independencia de las motivaciones y criterios de estos autores, existe mucho desconocimiento en la generalidad de la población porque mas que emprender el camino de aclarar los hechos es mas cómodo acomodarse a los estigmas y clichés establecidos por las interpretaciones tradicionales.

En los años de 1990 nuevas interpretaciones sobre estos acontecimientos fueron dados a conocer , entre ellos El Primer Encuentro entre Dos Mundos de Silvia Padilla Altamirano(Talleres de Historia .UCA.1992) y El encuentro según el otro... una aproximación a la versión indígena en Nicaragua (UCA 1993) de Rafael Casanova Fuertes. Tanto Padilla como este servidor, coincidiendo en algunos aspectos con Arellano, exploramos por primera vez la percepción del protagonista mas vilipendiado e ignorado por la historiografía tradicional: la población indígena o autóctona del continente.

En mi caso particular la revisión de las fuentes primarias y secundarias me permitió localizar aspectos poco conocidos como fue una versión oral de la población autóctona de la Costa Atlántica recogida por Carlos Cuadra Pasos entre miembros de la etnia mayagna durante su estadía en la zona. La misma se refiere al primer contacto que tuvieron ellos con los europeos en el siglo XVI, el mayagna le relató este hecho propio de su tradición oral a don Carlos de la siguiente manera:”Una mañana se pusieron a la vista unos grandes pájaros que vinieron hacia la orilla y entraron del río. De esos pájaros salieron unos hombres barbados y nosotros nos asustamos tanto que nos quedamos clavados en la tierra sin podernos mover…”(Cuadra Pasos. Obras 1976.p.285-286) Esta versión que debe ser investigada mas a fondo, puede tratarse de la expedición de Cristóbal Colón cuando en su 4° viaje en 1502 arribó a la desembocadura del actual Río Escondido en septiembre de este año.

Mas el principal objetivo de nuestro estudio estuvo centrado en la expedición de Gil González Dávila realizada entre 1519 y 1523, que como expresamos es el mismo tema que aborda el Dr. Arellano. Esta expedición fue en su momento la primera exploración por tierra por parte de los españoles hacia el interior de Nicaragua en la zona del Pacífico y por tanto la que propició el primer contacto directo con la población de esta parte del país. Tras describir los elementos básicos de esta expedición, así como las particularidades y sistema de creencias de los habitantes de área afectada por el choque sicológico que se dio en ese entonces, arribamos entre otras a las siguientes conclusiones :
1 - La población autóctona de territorio se ve afectada por el ingreso repentino de seres extraños que a través de sus traductores hablan de un monarca y un dios poderoso. Sus bestias y sus vestidos son también extraños. Los ritos que proponen como requisito para salvar el alma son también ajenos y extraños a sus prácticas. Pero amenazan con la guerra sino se acepta a su rey y a su dios por soberanos.
2 – Los caudillos indígenas y consejos de ancianos se reúnen y deciden recibir en paz a esos seres extraños para escuchar sus puntos de vista las entre vistas se realizan primero en Quaccapolka (Rivas) el 5 de abril de 1523 con el Teyte Nicaragua y el 14 de este mismo mes con el Teyte Diriangén en Noctari (cerca de Ochomogo). Los caudillos escuchan el requerimiento y contraponen sus puntos de vista en el mencionado diálogo, el jefe Nicaragua acepta bautizarse pero de acuerdo con sus tapaleguis (militares) y ancianos se niega a abandonar las armas y las danzas. Además, durante todos estos días observan cuidadosamente el comportamiento de los forasteros. En Noctari las noticias sobre los extranjeros llegan mas rápido, desde antes de su arribo al territorio son observados con curiosidad pero sin que los extranjeros se percaten. El jefe Diriangén va directo a su encuentro, solo pide tres días de plazo para verlos mas de cerca y estudiar los planes del ataque militar.
3 – A estas alturas ya existe una percepción totalmente negativa sobre los extranjeros la novedad ha desaparecido los extranjeros hablan de un Dios poderoso y bondadoso pero actúan como demonios. Ellos ultrajan a la población violan a las mujeres, demuestran codicia por los ornamentos religiosos de los habitantes, se enferman, comen como todos los demás, sus bestias son extrañas pero no son sobrenaturales al igual que ellos. Convencidos de que estos sujetos amenazan sus costumbres su identidad su libertad, se deciden a enfrentarlos. El primer combate muy breve(media hora) se dio el 17 de abril encabezado por Diriangén el segundo se produjo el día 18 con las fuerzas de Nicaragua y se prolonga desde el medio día hasta el anochecer. Gil González se vio obligado a retirarse terminando de este modo la primera batalla de la población autóctona contra fuerzas extranjeras.

*Historiador.